domingo, 23 de agosto de 2009

LA LEYENDA DEL HADA Y EL MAGO









“Dos blancas sombras en las plazas a medianoche”


El hielo aumentó su masa cuando dijiste que me querías.
Atónito, supuse la explosión galáctica,
advertí un otro oído escuchando la sombría pregunta:
¿Dónde has estado Jeremías...esto era tu páramo?

Frente a catedrales diabólicas escogí tu nombre,
y la Luna se caía a pedazos
la noche en que las negras palomas
dormían en el balcón de la blanca casa embrujada.

Abrázame y no me pidas palabras.
No me pidas sonrisa, no ahora que no tengo reacción.
Solo abrázame muy fuerte
y si es necesario, difumíname en un Blues Azul.

¿Hace falta que el tiempo recoja mis huesos?
¿Es o no mi forma en piano lo que me calla?

Una vida coronada en flores cristalinas
ha de dejarme mudo, y elevo mis brazos al cielo
esperando que me posea toda ráfaga
que presagie el encuentro nocturno de nuestras sombras.

Soplan y esperan los árboles de las plazas a medianoche.
Oigo sus voces,
escucho sus lúgubres campanadas repentinas pero...
¡Aguarda!
Existen mariposas tejidas con Luz:
ellas sobrevuelan mis ojos incapaces de no contemplar,
el Todo descansa en tu irreconocible ternura
y yo solo siento el dolor de una calle ancha
que se expande en otras calles y éstas
que se hacen polígonos construidos sobre lodo
y así hunden, aplastan, sepultan a la noche en llamas.

Tal vez el invierno deje de ser tan frío
cuando reconozca en mí el término del pleito
entre las cascadas vociferantes de mi memoria
y el orgullo de tenerte sin desilusionarte.

Solo abrázame, no me pidas solo concédeme
una hora de tus manos en mi pelo boquiabierto.
Bebe mi Música, traga toda su batahola desértica.
Abraza su silencio y su oscura inocencia;
solo abrázame,
tan fuerte que no puedas sentirme ni matarme.

Luego de las campanadas de la medianoche
yo me siento en tus piernas y cabalgo;
cabalgo sobre tu imagen de unicornio musculoso,
yerro una vez más el camino,
ahora me dirijo al Norte y ya no quiero ser entonces
el Alma que ve faroles gigantescos
en las anchas murallas de las calles encantadas.



Poema de “Laureles marchitos de Agosto”, 2006 (laureles que volvieron a florecer 4 años después… y es que la fragancia de una flor no expira, aunque ésta haya sido arrancada de su árbol)



DECLARACIÓN DE VIDA


En las carreteras que atravesamos durante la búsqueda, han de estar escondidas las esquivas fórmulas para encontrar el tesoro del romance devuelto por el Tiempo. Atravesaron ellos los siglos y las encarnaciones de otras vidas para en la actual época concluir, y así comenzar, la historia inmortal de dos seres humanos que descubrieron a su otro Yo cuando se vieron perdidos en la realidad de los mortales; y así como se vieron, también dejaron de verse por unos largos años pero sin embargo, y a pesar de todas las caídas terrenales, ellos han encontrado la piedra difusa en sus caminos, aquella que los protegerá y los iluminará con su Sagrada Creación que esperará mientras concluimos, y así empezamos, una nueva etapa del viaje romántico, de la lucha terrena. El Destino escrito de estas dos Almas crearán otras Almas, otros Espíritus, más Hijos que vengan a iluminar la Tierra. Dedico así mi historia, entrego la joya hermosa que hay en mí a Despíritu, la mujer que busqué desde niño y que hoy, gracias al Universo, encontré. Ya todo lo he dicho y es ahora en donde viene el verdadero acto poético. Te Amo espejo mío de los Desiertos. Fuerza y Luz proyectaremos como nuevos discípulos del Amor y la Victoria.



Para “mi Ángel, mi Todo, mi Otro Yo”…



Porfelius